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| La extraordinaria historia del amor entre una judía y una “aria” en Berlín 1943 | |
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by jzeballo, May 16, 2008
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Este mes, Varsovia disfruta de 11 días de feria del libro judío. El ciclo se inicia con la presentación Aimée y Jaguar, la increíble historia de amor de dos mujeres que se enfrentaron a la intolerancia nazi. La Feria es una ocasión más para mostrar al publico judío latinoamericano que la frase típica: "Polonia sólo es un cementerio” es una afirmación errónea, pues la kehilá polaca está viva y es capaz de tratar temas espinosos, definitivamente mucho más que nosotros sus pares andinos.
La Feria se inauguró este jueves 15 de mayo con la presentación de la versión polaca del libro Aimée & Jaguar Historia de amor, Berlín 1943, de la periodista Erica Fischer. La autora, que está vinculada desde los años 70’s con el movimiento feminista austriaco, tiene publicados más de 11 libros sobre genero y judaísmo. Aimée & Jaguar (1994) es su libro más conocido y está basado en las largas conversaciones que mantuvo con Lilly Wust, la protagonista de una historia extraordinaria: el amor lésbico entre ella y Felice Schragenheim, una judía-alemana. La historia fue documentalizada a través de testimonios, fotografías, y montaje histórico en 1996 con Love Story: Berlin 1942 y llevada al cine en 1999.
La presentación estará a cargo de Bożena Umińska-Keffla, poetisa, publicista y activista social polaca. Especialista en estudios de genero, Umińska-Keffla ha publicado una serie de estudios sobre retratos de mujeres judías en la literatura polaca como asimismo una colección de textos críticos: Kroniki obsesyjne 2000-2006 (Crónicas obsesivas).
La historia real de Felice Schragenheim y Elisabeth "Lilly" Wust.
Felice era una joven judía y lesbiana, que en vano intentó escapar de Alemania antes de la guerra. En 1941 su hermano y su abuela fueron deportados y muertos. Ella logró sobrevivir trabajando bajo un falso nombre (Felice Schrader) para un periódico nacionalsocialista. En las noches colaboraba con el movimiento de resistencia pasándoles información. De carácter jovial y extrovertido, mantuvo siempre una actitud positiva y liberada pese a vivir al filo de la navaja ante la posibilidad de ser descubierta por las autoridades, como finalmente ocurrió.
Por su parte, Lilly era todo lo contrario, una mujer "aria" llena de prejuicios hacia lo judío, casada con Günther Wüst, un oficial de la Wehrmacht destinado al frente ruso. A los 29 años era madre de cuatro hijos y por eso había recibido la condecoración nazi a la maternidad. Mientras su marido combatía, ella se entretenía con diferentes amantes masculinos, principalmente miembros del partido nazi, y jamás se había planteado relacionarse con mujeres.
Hasta que conoció a Felice durante un concierto, o mejor dicho Felice la conoció a ella (a través de su amiga Ilse, amante ocasional de Felice y niñera de los hijos de Lilly). Todo dentro de la tensa atmósfera de un Berlín que en 1943 vivía al borde del caos ante los continuos bombardeos de la aviación aliada.
Felice y Lilly, se enamoraron perdidamente. Cuándo Lilly supo de la crítica situación de Felice, tuvo que recomponer todas sus creencias. Todo ello lo conocemos gracias a las anotaciones de su diario personal y la epistolaria entre ambas. Ahí se relata como la típica mujer alemana que había conocido sólo a un marido riguroso y las caricias furtivas de algunos amantes, pierde la cabeza ante el empuje de este amor. Y cuando Felice le revela que es judía, el amor es ya lo más fuerte en su corazón. Tanto, que describe a Felice como su “primer ser”. “Con los hombres nunca había funcionado la cosa. Me sentía explotada e inferior. Felice me liberó. De golpe, ella sabía quién era”.
En medio de una guerra total y desde la capital del Reich, dónde se pretende que lo judío sea incompatible con la categoría humana, Lilly anota: “Estamos hechas la una para la otra y por siempre jamás”. En el mes de junio de 1943, las dos mujeres redactan un contrato de matrimonio: “Te amaré sin límite”, jura Lilly. “Te amaré siempre”, promete Felice, añadiendo, como siempre, algunas cláusulas picarescas: “No miraré más a las chicas guapas, salvo para constatar que tú eres más guapa que ellas”.
Lilly pidió el divorcio de su marido, quien murió en el frente y ambas vivirán una breve pero intensa historia de amor en medio del peligro. Incluso Felice renuncia a una última formula de escape a Suiza para seguir acompañando junto a su amada Lilly.
Finalmente la Gestapo descubre la verdadera identidad de Felice. El 21 de agosto de 1944 es detenida y llevada al campo de tránsito en Schulstrasse, Berlín. Wust la visitó en ese lugar varias veces hasta que el 10 de septiembre fue deportada al KZ Theresienstadt. Algunos opinan que la insistencia de Lilly en visitarla en el campo checo pudo haber precipitado su muerte, pues inició una seguidilla de traslados. Felice murió a los 22 años, de agotamiento y frío, durante una marcha de la muerte los últimos días de 1944, en alguna parte del camino entre el KZ Gross-Rosen en Polonia y el KZ Bergen-Belsen en Alemania. Por su parte Lilly vivió el resto de su vida en Berlín añorando a su amante muerta. A los 80 años da a conocer su historia y falleció en abril del año 2006, a los 92 años.
El diario de vida de Lilly, hoy se conserva en el Museo Judío de Berlín, junto con otros muchos documentos que dan cuenta del quehacer de resistencia al régimen de Felice. El 9 de marzo de 1945, la víspera del día en que Felice habría cumplido los 23 años, se puede leer una última anotación, la frase simplemente remece: "La gente está destruida, pero sigue teniendo el amor, incluso cuando tenemos que morir. En los últimos dos años he sido capaz de decir: la vida ha sido digna de ser vivida ". Lilly espero durante años su regreso. Uno de sus hijos, Eberhard, se convirtió al judaísmo y reside hoy en Israel.
En 1981 el presidente de la República Federal de Alemania concedió a Elisabeth "Lilly" Wust la Bundesverdienstkreuz (Cruz Federal del Mérito) por haber ocultado y mantenido en su casa entre 1942 y 1945 a cuatro judías, tres de ellas sobrevivieron, la cuarta fue Felice Scharagenheim.
| Naomi Klein en Chile y la virtud ser leída (y entendida) por millones | |
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by jzeballo, May 5, 2008
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Hacía varios años que no visitaba “La Morada” la casa del feminismo chileno. La oportunidad fue asistir a la segunda y última presentación del más reciente best seller de Naomi Klein: La Doctrina del Shock. A pesar de mis dudas iniciales, valió la pena.
El periplo de Klein en Santiago fue intenso, venía de ser la estrella de la Feria el Libro de Buenos Aires y el día anterior había estado en el Salón de Honor de la Universidad de Chile donde fue seguida con atención por buena parte del red-set criollo. En la tradicional casona feminista de calle Purísima se agolpó una interesante mezcla de público, desde el ‘progre’ crítico hasta jóvenes globalofóbicos en búsqueda de respuestas. Esto últimos la convirtieron ipso facto en icono y nueva cicerone antiimperialista, a pesar de su explicito rechazo a ser considerada una “gurú”
¿Pero que es lo que seduce de ‘la Klein’? como la llamó un embelesado Pancho Huneeus. Bueno, varias cosas: Primero –huelga decirlo- que es joven, buenamoza, y cuida de su cabello. Luego porque ha sido capaz de convertir sus ideas de crítica radical al sistema, en un best seller al alcance y entendimiento de cualquier hijo de vecino.
Lo que pasa (y es imprescindible que lo aprecien por si mismos) es que la difusión de su idea la hace a través de un breve documental (ganador de numerosos premios) disponible en internet, convirtiendo así, a los maître pensée estructuralistas franceses en unos inleíbles mamotretos, a los seguidores del postmodernismo benjamin-derrideano en unos insufribles derrotistas y las iterativas letanías de Chomsky y Said en enmaraña erudición lingüista.
Es que La Doctrina del Schock es en sí mismo “documental/website/sala de ventas”. Es la επιφάνεια [epifanía] del marketing y el brading del estratégico y helénico periodista Oscar Saavedra, el sueño de la difusión hypermoderme del rizomático profesor Álvaro Cuadra y la excelsitud de un buen C.C.C. + Trading (Concepto central creativo) del televisivo productor, Daniel de la Fuente, por nombrar chilenos que no les será indiferente el libro de Klein.
No hay duda, Naomi klein se convirtió en la sepulturera del Intelectual orgánico (sí quedaba alguno por ahí pataleando) y el azote del tecnoburócrata prógre. Hasta el sibilino El Mercurio le dedicó dos planas completas en su edición dominical. Su documental reproducido cientos de miles de veces en Youtube, es el adiós de los estudiantes de pregrado para el marcusiano Eros and Thanatos, el enrevesado Sein und Zeit heideggeriano y la monumental The Theory of Communicative Action habermasiana ¿Quien tiene tiempo hoy para leerlos? A llegado el tiempo de The Shock Doctrine, que entrega “el concepto” en sólo siete minutos, con relato, música, imágenes... ¡Y gratis!.
Se trata de uno de los mejores procesos de creación de valor de una marca (brand equity) mediante la administración estratégica del conjunto total de activos y pasivos vinculados en forma directa o indirecta al nombre y/o símbolo. En este caso, una idea: “cuándo las sociedades están en shock es el momento de aplicar reformas estructurales porque la reacción es insignificante” y “el Chile de Pinochet y Sergio de Castro fue el primer lugar dónde se probó esta doctrina”, que denomina “capitalismo del desastre”.
¿Críticas? Por supuesto, siendo rigurosos su tesis hace agua por varios lados. Demasiadas generalizaciones e inexactitudes. Para nosotros, mapochinos, es fácil advertir los pasos forzados sobre el caso chileno y el tiempo de Pinochet. Pero “la Klein” es transparente y reafirma que no desea hacer historia, ciencia política o sociología. La canadiense es fiel con su rol periodístico de “traducir” realidades y conceptos complejos a públicos amplios, sin pretensión de objetividad, sólo de veracidad. Si se prefiere, en términos bungueanos podría cumplir los tradicionales cuatro criterios de evaluación de una teoría: Apropiabilidad, validez (consistencia interna y externa), predicción y fundamentalmente valor heurístico y función comunicativa.
Por último, una apostilla que esclarece esta posición.
Lo que pasa es que ella y su marido, el también documentalista Avram (Avi) Lewis, son herederos y representantes de un mundo que es parte de la identidad de América del Norte pero que aquí en Chile es prácticamente desconocido: el horizonte de los Arbeiter Ring y su producción intelectual. Redes de conversación, amistad y activismo típicos de la ilustrada y anti-MacCartista (hoy anti-NeoCon) lefty norteamericana. El matrimonio Klein-Lewis es confluencia a su vez de enraizadas corrientes de "afinidad electiva" (Wahlverwandtschaft), me refiero al Yiddishkeith, el Labour Movement, la New Left y el revival religioso del Tikún Olam. Ideas que tienen un tímido correlato sudaca que se puede hallar básicamente en el ikufismo argentino (Yidisher Kultur Farband) y el Buenos Aires Idisch. Usé la weberiana palabreja porque incluye tanto las ideas como los afectos 'tribales' y Klein no escapa a ellos.
Klein es hija de un médico, activista contra la guerra de Vietnam y de Bonnie Sherr Klein, documentalista feminaria. Es también nieta de un sindicalista del movimiento obrero, y hermana del director del Canadian Centre for Policy Alternatives. Avi es nieto de Moshe Losz (Lewis) un aguerrido bundista polaco radicado en Montreal en los 20's. En síntesis, ella es en sí misma resultado de la historia industrial y política de las urbes de la zona de los Grandes Lagos y la Costa Este. Naomi Klein es a la vez; producto, víctima y usuaria, látigo y vergajo del capitalismo avanzado y los mass media.
| Zeek y Jewcy, dos webs unidas para 'dar más jugo' | |
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by jzeballo, May 2, 2008
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Una buena noticia para el mundo judío que piensa. Zeek, la revista judía de pensamiento y cultura contemporánea se asoció con Jewcy. La nueva casa está aquí.
Rachel Barenblat una de las editoras de Zeek, joven escritora y estudiante de rabinato advierte que no se trata de una fusión, es “una empresa conjunta”. Jewcy busca ser un hosting para la publicación en red de sitios editoriales para “lectores jóvenes y culturalmente omnívoros en búsqueda de sentidos y comunidad” y Zeek desea más lectores y una presencia sólida y flexible en internet. Se trata de un win-win porque la debilidad de Jewcy eran la ausencia de contenidos más académicos y la traba para Zeek era un diseño con pocas posibilidades de interacción y "aislado". Con todo, los archivos de Zeek 2002-2007 siguen alojados en el antiguo dominio, y van a permanecer allí. Pero el nuevo material se publicará ahora en jewcy.com / Zeek. La revista mantendrá su independencia editorial y continuará con la publicación de la versión impresa. El último número (120 páginas) de marzo pasado es una antología del espacio ruso-judío sobre arte,ficción y poesía.
El número de mayo está imperdible: El 60° aniversario de la independencia de Israel. Y no crean que se trata de un tema repetido. Zeek durante años ha reflexionado sobre asuntos judíos con prescindencia de Israel, una suerte de política no oficial que contiene la convicción (compartida) que el desarrollo del judaísmo no puede basarse de modo compulsivo en la cuestión israelí. Algo que la judeidad norteamericana tienen claro y que la latinoamericana le cuesta asumir: Que la judeidad no se agota en la reflexión postsionista, por el contrario esta última es parte de una larga y feraz creación de lo judío contemporáneo. Cómo sea, este número o desea escapar a la mirada aguda de sus columnistas. Ya están online tres poemas de Rivka Miriam, (Jerusalén 1952- ) la hija del renombrado escritor idischista Leib Rochma y una entrevista al director de Joseph Cedar's Beaufort, la primera película israelí nominada para un Premio Oscar desde 1984.
Espero que la unión Zeek/Jewcy tenga los pingües o debería decir “jugosos” (Jewcy significa algo así como judío-jugoso) resultados que esperan sus entusiastas responsables. Por mi parte aún parte aún persevero en poder en algún momento emprender una aventura similar a Zeek/Jewcy o la más relajada Heeb/Jewishschool pero en lengua española. Experimentos previos sirven como ensayo y error. La Palabra Ismaelita y El Golem Chiliani por mi parte; Kiosk la prima aventura de Paula Calderon por traer aire fresco a los jóvenes judeochilenos; y las trasandinas Tel Aví, (en broma) y Horizonte (en serio) son algunos ejemplos de este difícil derrotero.
Lo que pasa es que el arribo de un soporte que repase a contrapelo "lo judío" por parte de sus "habitantes" andinos es ineluctable. si se me permite un poco de Ostalgie insurreccional: Como Fídel dijo en los 60's: "Nosotros
consideramos que este continente tiene en su vientre una criatura que se llama Revolución, que viene en camino y que inexorablemente, por ley biológica, por ley social, por ley de la historia tiene que nacer. Y nacerá de una forma o de otra. El parto será institucional, en un hospital o será en una casa. Serán ilustres médicos o será la partera quien recoja la criatura.
Pero de todas maneras, habrá parto".
Es decir; No cabe duda que al igual que en América del Norte, Europa e Israel, Latinoamérica es fértil campo para una reflexión desenfadada y critica respecto a su habitar judío. Existen las personas apropiadas (jóvenes judíos chilenos, argentinos, íberos, aztecas, olím, etc.), están las vivencias tan propias de nuestra vivencia latina, la visión común a sido compartida en varias ocasiones; falta el tiempo y la resolución de ponerse en movimiento.